Nadie esperaba que estas lluvias, por muy intensas que fueran, solucionaran una sequía estructural que lleva agotando las reservas hídricas del país desde hace casi 10 años. No solo porque muchas de estas lluvias iban a concentrarse en las zonas medias y bajas de las cuencas (lejos de los grandes embalses), sino porque llegaban tarde para muchos cultivos.
El nivel de agua recogida por los embalses y pantanos se encuentra al 47,5% de su capacidad total, un 0,2% menos que la semana anterior, según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Pese a las tormentas y trombas de agua que han dejado graves inundaciones en buena parte de España, la reserva hídrica sigue en caída libre al disminuir por octava semana consecutiva. Se trata de un descenso que cifra el nivel total de agua acumulada en 26.640 hectómetros cúbicos, un valor inferior a la cantidad almacenada a estas alturas de año en 2022 (27.814 hm³) y bastante menor a la media de la última década (38.205 hm³).
Por su parte, las presas destinadas a la producción de energía eléctrica han menguado su reserva de agua en tres décimas respecto a la última semana, de forma que estos embalses se encuentran al 65% de su capacidad, igualmente por debajo de los valores medios de la última década (77,3%).
Pero lo más importante es que los embalses de uso consuntivo -aquellos cuyo fin es el consumo humano y la agricultura- se encuentran hoy al 39,7%.

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