El sexo es un aspecto importante
en la vida de las personas. Estamos rodeados de elementos que nos lo recuerdan
constantemente: anuncios, música, series, películas, revistas… Sin embargo, en
contra de lo que pudiera esperarse, hablar de sexo sigue siendo muy
complicado para la mayoría de nosotros.
A pesar de todos los avances
sociales que se han producido en las últimas décadas, el sexo tiene cierto aire
de tabú. Ya sea con nuestras parejas, amigos o familiares, abrirnos a
otras personas y hablar sobre este tema puede hacernos sentir muy
incómodos.
Para muchas personas, el principal motivo por el que es difícil hablar de sexo es porque mantienen ciertas ideas irracionales sobre el mismo. La más común es que creen que si expresan lo que piensan sobre el tema, los demás van a juzgarles o rechazarles. Y esto, lógicamente, genera reticencia.
Los padres tienen que tratar el tema con total libertad y naturalidad y
hablarlo con sus hijos desde pequeños. Esto provocará que los niños
tengan suficiente confianza para, más adelante, preguntar cualquier duda que
puedan tener y no se sientan coartados. Así, adquirirán conocimientos y
habilidades que les servirán para vivir sus propias experiencias y tomar sus
propias decisiones. Los padres
deberían abordar las situaciones y emociones que vayan surgiendo sin hacer
juicios de valor ni basarse en prejuicios.
Los adultos no deben olvidar que no todos los jóvenes son irresponsables y que también hay adultos que lo son. Por lo tanto, hay que intentar desprenderse de esta imagen equívoca de los adolescentes y el sexo.





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